Los
Cristianos ya no vivimos como antes de conocer a Cristo, pues ese Viejo Hombre Pecador fue crucificado con Cristo, y mediante el bautismo hemos sido sepultados y resucitados con Jesús a una Nueva Vida, hemos nacidos de nuevo, y hemos dejado atrás el Cuerpo Pecaminoso.
"no engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios." (Juan 1:13)
Libres
ya del Cuerpo Pecaminoso, siendo no
siervos ya del Pecado, somos siervos de Dios, lo que nos santifica y como fin
nos da La Vida Eterna.
Así
que no dejemos que el pecado siga reinando en nuestro cuerpo, obedeciendo a sus
deseos pecaminosos, porque somos esclavos de aquel a quien obedecemos, sea del
pecado para perdición, o de La obediencia a Dios para Vida Eterna.
En el nombre de Jesús.
Base
Bíblica:
Romanos 6
